Creía que el verdadero amor, el más perfecto y eterno amor, llegaría como se supone deben llegar los verdaderos amores. “inesperadamente.” Pensé en pasar la vida sin buscar a nadie y que aquel que me quisiera, tendría valor para decírlo.
Llegue a imaginar que ese príncipe azul (del que hablan los cuentos de hadas) de verdad existía en algún lugar del mundo, y yo esperaría que me encontrara. Pensé en escribirle una carta a ese supuesto amor que llegaría, en donde le explicara lo mucho que lo espere aun sin conocerlo. Las cosas bellas que me pasaron y el dolor que me causo la falta de su presencia en muchos momentos.
Y entonces paso…
Un bum, una explosión en mi cabeza.
De repente, tenía la necesidad de verte, de estar contigo, de querer platicarte lo que me pasaba y de no dejar de resistirme a tus abrazos. Me enamore. No ahora, ni hace un mes. Hace mucho. Tanto que no recuerdo exactamente desde que día comenzó la odisea de mi conquista.
Te amo por quien eres y por lo que quieres ser. Creo en lo que haces y aunque se en donde te equivocas espero que logres lo que te propones.
Ahora me doy cuenta que el amor perfecto no es como se imagina, sino como se siente. Yo lo siento. Perdón por mi falta de comprensión. Ojala que lo que nos ha unido nos mantenga juntos porque de verdad que si aún queda algo que pueda rescatar, mi vida estará mejor.
Si tu amor por mi sigue existiendo, por favor dime que aun puedo recuperarlo.
Atte. La que sea.